Las circunstancias cambian, la importancia de la calidad de reservas no.

Lo que ha sufrido un cambio sustancial en estos últimos años es la perspectiva que tiene la ganadería en nuestro país. La visión de futuro.

En cuanto a la producción de carne, por el momento las consecuencias han sido mucho más drásticas que en el caso de la producción de leche. Las zonas tradicionales de invernada se han volcado masivamente a la agricultura, y el escape que tenían hacia el engorde a corral ha sufrido un golpe tremendo a la luz del aumento del precio del maíz, y el “corset” que han puesto a los precios de la carne.

La lechería está en un proceso similar,aunque algo más tenue. Es más difícil salir de la actividad, y si se sale, casi imposible volver.

Sin embargo, ante los enormes cambios en el modo de encarar las actividades, hay un factor que sigue siendo sumamente importante para el resultado de los negocios ganaderos,y es la calidad de los forrajes conservados. Cada hectárea que se dedique a producir silo de maíz, está compitiendo con una hectárea de soja, o de maíz para grano. Se deberá entonces producir una enorme cantidad de kilos de materia seca por hectárea y de al tísima calidad para que sean realmente muchas las unidades de energía por unidad de superfcie que se produzcan. Sólo de ese modo se podrán diluir los costos de producción y de alquiler de la tierra. Los desperdicios, con semejante competencia cuestan muchísimo más caros.

Inclusive esas reservas, si son de alta calidad, permitirán tener altas cargas sin bajar las producciones individuales,y con ese aumento de carga ayudarán a aprovechar mejor el pasto, haciendo también viable el uso de esa otra hectárea para pasto.

En el caso de los forrajes conservados de pasturas o alfalfa, el escenario se repite. Si de ellas salen pocos kilos de proteína o poca energía por hectárea, es probable que a esa superficie pronto se le dé otro uso.

A raíz de los altos costos de la tierra se está hablando cada vez más de hacer tambos a corral, donde se haga silo de maíz, y la alfalfa se consuma picada o ensilada en vez de pastoreada. In
dependientemente de los riesgos de esta práctica más dependiente de las relaciones de precio grano/leche, y de los problemas nuevos de manejo que impliquen, hay una enorme diferencia con el pastoreo, y es la posibilidad de selección. La vaca pastoreando es capaz de seleccionar hoja y dejar tallo.Y de este modo mantener una producción aceptable,aún a costa de desperdicio. Si la alfalfa se entrega ensilada, o picada, y estas técnicas no se realizan pensando primordialmente en la calidad, la vaca casi no puede seleccionar lo mejor en el comedero, y la producción individual cae.

En la Argentina hay gente con la capacidad y la tecnología apropiada para producir forrajes conservados de alta calidad. Aprovechemos su experiencia para aprender de ellos.

Toma de muestras

Técnicas de muestreo y parametros de calidad de los recursos forrajeros.

SILAJES

Para la determinación de la calidad de cualquier alimento, es necesario en primer lugar realizar un correcto muestreo del mismo y posteriormente remitir este material a un laboratorio para la determinación de las características nutritivas y fermentativas.

Cuando se proceda a realizar el muestreo deben tenerse en cuenta las siguientes consideraciones:

En el caso de silos puente o torta el muestreo se debe efectuar después de seis semanas de finalizada su confección, siendo de 30 días para el silo bolsa (momento en que el proceso de fermentación se ha estabilizado).

Realizarlo en varios lugares, abarcando toda la profundidad del mismo, evitando aquellas zonas que muestran deterioro.

Conformar una muestra homogénea representativa del material almacenado (formada por varias submuestras tomadas en distintas zonas de la bolsa o del silo puente o torta), evitando alterar la composición del forraje que pueden llevar a tener un dato erróneo de la calidad del alimento (ej. Sacar la muestra en el caso de silaje de maíz de zonas con mucho grano).

El tamaño de la muestra a formar con todas las submuestras tomadas será de alrededor de 1 a 2 kg.

Colocar las muestras en bolsas plásticas evitando la presencia de aire dentro de las mismas.

Transportarlas en un ambiente fresco y realizar los análisis correspondientes antes de las 12 horas de extraídas (de no ser posible, congelarlas hasta su procesamiento).

En el momento de la extracción de la muestra determinar características organolépticas (olor, color, etc.), presencia de hongos, contenido de granos, proporción de granos partidos,
etc., lo cual ayudará a la interpretación de los resultados del laboratorio.

Los análisis a realizar para estimar la calidad de los silos son: PB, FDN y FDA digestibilidad de la materia seca, lignina y contenido de almidón (silajes de maíz) . Para evaluar cómo se ha desarrollado el proceso de conservación se deberá conocer el pH, el contenido de nitrógeno amoniacal (N-NH3), el nitrógeno insoluble en detergente ácido (NIDA) y el ácido láctico.

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